Instituto BBVA contrario a elevar la base máxima de cotización sin subir la pensión máxima.

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Contribuciones máximas alejadas de la pensión máxima a percibir.

El instituto BBVA de pensiones señala en un informe que aumentar la base de cotización máxima debería a su vez incrementar la pensión máxima a percibir. La base máxima de cotización este año se sitúa en 4.070,10 euros mensuales (48.841,2 euros anuales), de forma que las rentas que superan esta cantidad no cotizan a la Seguridad Social. La pensión máxima, por su parte, asciende este año a 2.683,34 euros mensuales (37.566,76 euros al año).

Como podemos apreciar de las cifras, aquellas rentas altas que se ven obligadas a cotizar por esa base máxima tienen un claro perjuicio económico ya que tributan por una base muy superior a la pensión máxima.

Banco de España también avisa de la necesidad de mantener el carácter contributivo de las pensiones, pero también este mismo organismo, ha emitido informes dejando en evidencia su absoluta inviabilidad a futuro sin someterse a nuevas reformas que perjudiquen a los jubilados presentes, futuros o ambos.

El único objetivo de mantener esas bases de cotizaciones por encima de la pensión máxima es tratar de aliviar el completo desajuste de la seguridad social que en 2019 tenía ya un déficit de 18500 millones de euros anuales aproximadamente. Situación que, sin duda, se verá agravada por la masiva destrucción de empleo derivada de la crisis sanitaria y de su pésima gestión.

Esta medida supone dos problemas principales, el primero directamente al trabajador, ya que tiene que cotizar más por los mismos o menores ingresos futuros (en caso de una más que probable reforma de las pensiones a la baja), y segundo, que indirectamente también afecta al trabajador, es que resta competitividad al mercado laboral español. Al final, pese a que, sobre el papel, las empresas tengan una contribución a la seguridad social del 23,6% del sueldo bruto y los trabajadores “solamente” un 4,7% ambas partidas son minoraciones del sueldo del trabajador, ya que las empresas parten de un salario bruto para saber cuánto pueden pagar a un trabajador y obtener un beneficio. Como resultado obtenemos que, o bien los trabajadores acabarán perdiendo poder adquisitivo o las empresas serán menos competitivas en un mercado global.

El director del Instituto BBVA de Pensiones, Luis Vadillo añade que es posible un crecimiento o cuanto menos un incentivo que derive “en fomentar prácticas que busquen reducir o eludir las cotizaciones a la Seguridad Social, lo que a la larga puede ocasionar un problema de mayor magnitud”.

Sin duda, si esta situación se normaliza en otros tramos de rentas, incentivará a que la gente busque escapatorias, salidas, a la presión y esfuerzo fiscal a la que se ven sometidos

Como conclusión, más de lo mismo, perjudicar a unas clases sociales minoritarias que tienen poco o ningún impacto en el voto para tratar de mantener a salvo una estafa quebrada, tanto en el largo como en el corto plazo, y que solo unas reformas perniciosas para los presentes o futuros jubilados subsanarán, en el caso de ser posible, con la consiguiente pérdida económica y de nivel de vida y materializando el engaño que se constituyó y que se perpetúa gracias a una clase política inmoral.