Los problemas de la democracia principio de racionalidad de la ignorancia

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asimov democracia

En este artículo se pondrá de manifiesto uno de los problemas principales que tienen las democracias actuales. Por supuesto, en ningún momento se aboga por un régimen absolutista o autoritario, solo se busca poner de manifiesto que las supuestas sacrosantas democracias en las que vivimos y por las que elegimos cada cuatro años a nuestros gobernantes no son tales. Aun así, la democracia es el mejor sistema que se haya constituido hasta la fecha y muy superior son los países democráticos frente a los no democráticos.

El principio de la racionalidad de la ignorancia.

Este principio define una situación en la que adquirir un conocimiento nuevo excede los beneficios que aporta incorporar dicho conocimiento.

Este principio tiene aplicaciones a innumerables aspectos de la vida cotidiana que como economicistas que somos aplicamos pasando inadvertido. Por ejemplo, al ir a comprar un producto, ¿miramos todas las propiedades que puede aportarnos ese producto comparándolo con productos sustitutos o con otros similares de distinto fabricante? Normalmente nos dejamos guiar por el marketing o por un estudio muy simplificado como cantidades de azúcares o sustancias dañinas. Es un ejemplo en que el conocimiento excede con mucho los beneficios de tenerlo ya que la similitud entre productos que compiten en un mercado libre entre sí suele ser muy alta.

Otro ejemplo, y el que nos ocupa en este caso, se da en el terreno de la política y pone de manifiesto la fragilidad de la democracia. ¿Sabe el votante medio de política? ¿Se preocupa la gente por saber antes de depositar su voto en una urna y confiar o hipotecar su futuro ante uno u otro partido político?

La idea no es ni mucho menos original y ya los principales autores liberales como Mises y Hayek discutían y disertaban en torno a este concepto. Hayek, al ser preguntado si era demócrata, contestó que la respuesta debería ser que no. Etimológicamente, la palabra proviene del griego (democratía), que se compone de los términos (démos), que significa ‘pueblo’, y (krátos), que significa ‘poder, poder absoluto’. En base a esta definición de democracia, Hayek nos decía que no estaba de acuerdo con ningún poder absoluto.  Juntando ambos conceptos, el principio de la racionalidad de la ignorancia y el poder absoluto que le es otorgada mediante el sistema democrático actual, no es de extrañar que tengamos como resultado gobernantes pésimos y que con sus políticas populistas puedan dañar gravemente la economía de un país.

Para ser un ignorante racional, en el caso de la política, hay dos motivos igualmente importantes al que se le podría añadir un tercero.

  • Sabemos con anterioridad que nuestro voto es absolutamente irrelevante con respecto al conjunto.
  • El sistema, basado en la democracia, se deja llevar por los grupos privilegiados de interés. Un interés que puede ser bidireccional, es decir, presionar al gobierno desde estos grupos o, sabiendo el gobierno que alguna medida (siempre populista) puede beneficiar a este grupo, que le interesa normalmente por el volumen de votantes que aporta, hacer bandera de ello para captar estos votos y perpetuarse en el poder. Lo que se conoce como la compra de votos.
  • Normalización de la mentira en periodo electoral. Somos conscientes de que los políticos nos engañan ya que hay sobradas muestras de ello, sin embargo, a un nivel más o menos consciente continuamos ofreciéndoles el voto. En ocasiones, la gente, deposita su confianza en las caras nuevas, pensando que, de alguna manera, el partido ha quedado renovado. La evidencia demuestra que cualquier partido dirigido por cualquier persona, en cualquier momento del tiempo ha sido un partido corrupto y con capacidad de corromper. No es la persona sino la acumulación de poder lo que envilece y provoca este tipo de situaciones.

Jason Brennan “contra la democracia”

Jason Brennan en el análisis de su libro “contra la democracia” pone de manifiesto este análisis en el que resalta, entre otras cosas, que el votante medio no está capacitado para elegir bien. Hace una distinción entre tres tipos de votantes:

  • Hobbits. Sería el votante apático e ignorante que se deja llevar por el marketing y el buenismo y populismo de ciertos partidos.
  • Hooligans. Fanáticos de su partido y que le votarán sean cual sean las consecuencias sin detenerse en que puedan causar un perjuicio grave para sí y para el conjunto. A este efecto pone un ejemplo que seguro tiene una base psicológica que desconozco por la cual no aceptamos estar o haber estado equivocados. “Hace 15 años los votantes republicanos de los Estados Unidos estaba totalmente a favor del libre comercio. Pasaron de esta posición a estar en contra y volverse proteccionistas de un día para otro, a partir del triunfo del presidente Trump. Si hiciésemos una encuesta a estas personas preguntándoles por qué cambiaron de opinión, su respuesta sería que no lo hicieron y que siempre pensaron así. Creo que los ciudadanos, sencillamente, desean que su partido gane y no se complican demasiado deseando que haga algo en concreto.” La entrevista completa a Brennan, por si alguien quiere profundizar en su modo de pensar, estará al final del artículo.
  • Vulcanianos. Sería una clase de votante minoritaria, prácticamente inexistente, uy que piensan en la política de una forma científica y racional. Son estos últimos los que según Jason Brennan, idealmente, deberían decidir qué decisiones políticas se toman.

Epistocracia

Para solucionar estas fallas en las democracias actuales Brennan propone la epistocracia. De la que ya hablaba Platón o el economista John Stuart Mill, por la cual unos votos tengan mayor importancia que otros. Nos habla de lo que él denomina el “gobierno por oráculo simulado” aunque yo prefiero quedarme con el concepto puro de epistocracia por la cual todas las personas, sin excepción, pueden votar, pero el peso de los votos de cada uno se ve afectado por su nivel de conocimiento.

Las soluciones a este problema real son y serán siempre controvertidas, pero de alguna manera deben ponerse de manifiesto para tratar de encontrarles solución.

Como el propio Brennan afirma “No hay duda de que en el mundo real cualquier sistema epistocrático sufriría los fracasos y abusos del gobierno. Pero lo mismo ocurre con la democracia. Tanto un sistema como el otro serán imperfectos y defectuosos. La pregunta que debemos hacernos es qué sistema funcionaría mejor”.

Mi opinión particular es que desde donde estamos ahora mismo, en la que el votante medio mediano y modal es cuasi completamente ignorante en temas políticos y económicos, y principalmente desconoce absolutamente si lo que le están “vendiendo” es viable o no, debería tratar de solucionarse. No hay mejor forma de tratar de mejorar la situación que un sistema de incentivos que podrían ser económicos a aquellas personas que voluntariamente pasen un examen de conocimientos en diferentes áreas. Quizá no sea necesario y simplemente si un voto tiene más peso basado en la información y los conocimientos la gente tienda a informarse más y mejor.  En cualquier caso, como mencionaba, un tema muy controvertido con difícil solución de las que los políticos sacan rédito continuamente haciendo promesas que saben que jamás podrán cumplir, difiriendo la miseria a las generaciones venideras y perpetuándose en el poder de una forma legal aunque fraudulenta. Subvencionan medios de comunicación, lobbys, grandes empresas con el único objetivo de perpetuarse en el poder el máximo tiempo posible y de garantizarse luego un futuro en alguna de esas compañías (puertas giratorias).

Como el gran profesor Jesús Huerta de Soto dice y como podemos observar ” la democracia es populismo”.